Nada de predecir el futuro, planear y forzarse a cumplirlo.
El filtro y amplificador de hacer lo que hoy tiene sentido hacer para siempre.
Llevaba años postergando escribir y publicar lo que me apetecía.
Y curiosamente, ha sido después de mi paternidad, cuando más justo de recursos he estado, cuando más he escrito.
Claridad, prioridades, convicción.
Por reconocer desde mis huesos lo que mi hija y las encinas que planté hace 2 años me recuerdan cada día.
Las cosas buenas toman su tiempo.
Mucho más de lo que desde fuera solemos estimar, incluso cuando nuestras estimaciones saben que cuesta más de lo que solemos estimar XD.
Y fue esa aceptación vivida que cambió algo fundamental.
Me permitió acotar el alcance de mis ambiciones a escribir un post a la semana
Publicar consistentemente me permitió sentir como se evaporaba aquella tan informativa ansiedad residual que sentía cada vez que postergaba esto para meterme en proyectos y proyectos emocionantes que la evidencia a demostrado que no eran tan esenciales.
Y decidir que te escribiría con la convicción de que escribirte durante los próximos 40 años, un post cada vez, paso a paso, construyendo la obra que ni siquiera esos 40 años parecen suficientes para terminar.
¿O fué al revés?
Quién sabe…
Qué más da.
Solo sé que cambió mi relación con la escritura.
Y no solo eso, también cambió la manera en la que decido usar mi energía:
Hoy juego al juego de dedicarme a cosas que haría toda la vida.
Del resto paso.
Y no quiero decir que el camino que hoy camino con convicción no me traerá otras realizaciones que hagan que escribir tome otro lugar en mi vida.
Tampoco que durante los próximos 40 años me forzaré a cumplir “un plan” que hoy tiene sentido a costa de cualquier futuro descubrimiento personal.
Nada de esto va de predecir el futuro, planear y forzarme a cumplirlo.
Más bien lo contrario.
Va de hacer lo que hoy tiene sentido hacer para siempre y dejar que la vida me sorprenda.
De hacer cosas tan interesantes, tan importantes y tan apetecibles que, si dentro de 40 años sigo explorándolas, sentiré que he aprovechado mi vida.
De establecer expectativas realistas sobre las cosas (40 años de dedicación para crear algo guay) y que esas expectativas sean a la vez filtro interno y externo para descubrir qué es en realidad esencial para mí.
No solo porque funcionar así me haya traído y me siga trayendo gozar del presente. Sino porque ha sido y es esta la manera en que la vida me ha abierto puertas que no podría descubrir si no hubiese gozado de mis apetencias hasta el fondo.
Como cuando Formula Student le dio gran sentido a mi carrera y me descubrió una capa más profunda de la pasión que llevo dentro.
Como cuando mi carrera y el atletismo me abrieron la posibilidad de gozar cobrando por aprender sobre la intersección entre la ingeniería y el deporte durante mi tesis. Y, a su vez, me abrió camino a entender profundamente el rendimiento humano, las personas y enamorarme de todo esto.
En realidad, hoy no es diferente.
La diferencia está en que reconozco más fácil esta manera de funcionar y pierdo menos tiempo dudando.
Un abrazo lleno de audacia,
Urtats.


