Entrenamiento que funciona
La complejidad e importancia de manejar bien las cargas de entrenamiento.
La semana pasada empecé a articular una forma de entrenar que durante años me frustró por el daño que como atleta me había hecho y por el daño que veía que hacía a otras tantas personas que dedicaban con pasión sus días a este deporte.
La llamé perspectiva cargacentrista y quise mostrarte algunas de sus limitaciones, ya que fue este descubrimiento el que me abrió la puerta a lo que sigue siendo una revolución en mi forma de entrenar, de ver el rendimiento, el crecimiento y el aprendizaje.
Hoy me apetece dar un paso atrás.
Porque, si tan extendida está esta perspectiva en el atletismo y en el alto rendimiento en general, no es por capricho.
Es porque funciona.
Y porque cuando no se maneja bien… se paga.
En forma de lesiones.
En forma de estancamiento.
En forma de temporadas enteras tiradas por la borda.
Por eso, aprender a manejar la carga no es opcional. Es una de las pocas palancas que, bien usadas, marcan una diferencia real.
Y esa importancia merece ser reconocida antes de abrirnos a otros mundos.
Yo mismo dediqué años y muchas energías a optimizar bajo esta perspectiva. Creía que la elección de la carga que iba a aplicar en mis entrenamientos y las cualidades que se trabajaban con esas cargas eran las dos dimensiones que los entrenadores podemos modular.
Y, sin duda, en gran medida lo son.


