Relacionarnos mejor con la incertidumbre
Un mecanismo, un par de herramientas y la inevitabilidad de explorar tu propio camino.
Me escribió un ex-atleta,
Uno de esos con los que conecté:
¿Qué hiciste con el bloqueo tras las lesiones y con el miedo a volver a lesionarte?
Sinceramente, creo que ni en el peor de mis días tuve un bloqueo.
Pero eso da igual.
Porque, aunque desbloquearse pueda ser la meta que él persigue para volver a entrenar con la despreocupación y la dirección que antes de lesionarse tenía, le conozco, y se que esa no es la pregunta que realmente me está haciendo.
Me pregunta qué se hace con la incertidumbre que, de golpe, un chaval de 15 años descubre cuando lo que más ilusión le hace, a lo que le dedica 5-6 días a la semana, 2-3 horas al día, lo que ronda las 24 horas del día, las proyecciones a futuro, los sueños, eso que cree poder alcanzar a base de dedicación… se desmorona en un instante cuando su cuerpo dice basta.
Me pregunta qué se hace con esa realización que todos, antes o después, con mayor o menor apertura, descubrimos.
Que, en último término, no controlamos nada.
Que la dedicación, la disciplina y cuidar las cosas que puedan hacer que lo que queramos conseguir sea más probable es eso…
Ayudar a que sea más o menos probable.
Algo que este inteligente y perceptivo chico, ya de 20 años, descubrió en sus huesos muy pronto, haciéndose consciente de algo que muchos se pasan la vida negando o luchando contra ello.
En esencia, su pregunta es una de las preguntas más difíciles y, a la vez, más enriquecedoras que todos estamos tratando de responder en nuestras vidas.
Cómo me relaciono mejor con la incertidumbre.


