Puede vender gallinas, pero ese no es el negocio.
La diferencia entre ganar dinero una vez y construir algo que se sostenga.
He montado cientos de negocios.
La mayoría nunca existieron fuera de mi cabeza.
Unos pocos llegaron a ser actividades pagadas.
Una vez cobré 4K€ por una consultoría.
Creí que estaba cerca.
Y no tenía ni idea.
Ofrecía un gran servicio, aportaba mucho valor y había gente dispuesta a pagarlo. Pero, si esos 4K€ (y el colchón que tenía) me duraban menos de lo que tardaba en entrar el siguiente cliente/encargo, estaba jodido.
Durante años, cometí errores de este estilo.
Diferentes, pero en algún sentido similares.
Subestimaba la importancia de la habilidad de captar clientes, los tiempos que se necesitan para construir un negocio —o en general cualquier cosa significativa y sostenible— y, relacionado con esto último, la importancia de la estrategia a corto plazo para que una buena visión pueda realmente materializarse.
Y así, en algunos proyectos me quemé cuando empezaban a dar resultados, en otros me quedé sin dinero antes de poder llegar a esa visión que tanto me resonaba. En los mejores casos, aprendí a ver lo que requerirían de mi y los dejé marchar pronto.
Hoy veo que, en todos esos casos, había algo sistémico que me faltaba por entender.
Y la mejor explicación de lo que me pasaba la encontré en las palabras de un muy inteligente agricultor.


