Me pagan por crecer
Funcionariados, optimizaciones sobre el papel y oportunidades ocultas a la vista.
El otro día en el trabajo, alguien me sugirió que, nada más y nada menos, la paternidad me ha vuelto loco XD.
“¿Dejaste pasar una probable plaza fija, de funcionario en la universidad, para trabajar de reponedor? Tendrías todos los findes libres, no tendrías que entrar a las 6 AM, mejor sueldo… ¡Qué cagada! Se te ha ido la olla con la paternidad”.
Y, la verdad, visto así… me siento tentado a darle la razón XD.
Lo que pasa es que, bajo lo obvio, ocurren otras cosas:
Con este trabajo, a las 11:30 AM estoy en mi casa, con tiempo para disfrutar de mi hija, criarla estando presente, dándole mucho espacio para que pueda crecer a su ritmo y también para que mi mujer tenga el espacio para hacer lo mismo.
En este trabajo principalmente físico, tengo muy poca carga cognitiva, me deja con cero resaca intelectual y creativa, me regula por su naturaleza activa, y su exigencia y responsabilidad son mínimas en comparación con otros trabajos que he tenido (1,2).
Cumple bien la función de trabajo: me da una mínima tranquilidad económica mientras tengo tiempo suficiente para seguir, pasito a pasito, reestructurando nuestra vida (3, 4) y creando sistemas nos impulsen hacia el siguiente nivel.


